Fisiología del Sistema Nervioso

 Regulación Fisiológica de hambre, sed y la saciedad.

Sistema Límbico.

Se refiere a todo el circuito neuronal que controla el comportamiento emocional y los impulsos de las motivaciones. 

Un componente fundamental del sistema límbico es el hipotálamo, con sus estructuras afines. Además de sus funciones dentro del control del comportamiento, estas regiones regulan muchos estados internos del cuerpo, como la temperatura corporal, la osmolalidad de los líquidos corporales y los impulsos para comer y beber y para controlar el peso corporal. Estas funciones internas se denominan en su conjunto funciones vegetativas del encéfalo, y su control se encuentra íntimamente emparentando con el del comportamiento.

Anatomía del sistema límbico.

En torno a las regiones límbicas subcorticales queda la corteza límbica, integrada por un anillo de corteza cerebral a cada lado del encéfalo: 1) que comienza en el área orbitofrontal de la cara ventral de los lóbulos frontales, 2) asciende hacia la circunvolución subcallosa, 3) a continuación sigue por encima de la parte superior del cuerpo calloso sobre la cara medial del hemisferio cerebral en la circunvolución singular, y finalmente 4) pasa por detrás del cuerpo calloso y desciende sobre la cara ventromedial del lóbulo temporal hacia la circunvolución parahipocámpica y el uncus.

Por tanto, en las caras medial y ventral de cada hemisferio cerebral hay un anillo sobre todo de paleocorteza que rodea a un grupo de estructuras profundas íntimamente vinculadas con el comportamiento y las emociones en general. A su vez, este anillo de corteza límbica funciona como un enlace de comunicación y asociación de doble sentido entre la neocorteza y las estructuras límbicas inferiores.

En muchas de las funciones relacionadas con el comportamiento originadas en el hipotálamo y en otras estructuras límbicas también intervienen los núcleos reticulares del tronco del encéfalo y los núcleos emparentados con ellos.

Un camino importante de comunicación entre el sistema límbico y el tronco del encéfalo es el fascículo prosencefálico medial, que desciende por el centro del hipotálamo desde las regiones septal y orbitofrontal de la corteza cerebral hasta la formación reticular del tronco del encéfalo. Este haz transporta fibras en ambos sentidos, lo que crea una línea principal dentro del sistema de comunicación. Una segunda vía de transmisión recurre a trayectos cortos entre la formación reticular del tronco del encéfalo, el tálamo, el hipotálamo y la mayor parte de las demás regiones contiguas del encéfalo basal.

Función del control vegetativo y endocrino del hipotálamo.

Regulación cardiovascular.

La estimulación de diversas zonas por todo el hipotálamo puede originar cualquier tipo de efecto neurógeno conocido sobre el aparato cardiovascular, como el aumento de la presión arterial, su descenso, la aceleración de la frecuencia cardíaca y su reducción. En líneas generales, la estimulación del hipotálamo lateral y posterior eleva la presión arterial y la frecuencia cardiaca, mientras que la activación del área preóptica suele ejercer unos efectos opuestos, provocando una disminución de ambas variables. Estas acciones se transmiten sobre todo a través de los centros de control cardiovascular específicos situados en las regiones reticulares de la protuberancia y el bulbo raquídeo. 

Regulación de la temperatura corporal.

La porción anterior del hipotálamo, en especial el área próptica se ocupa de regular la temperatura corporal. Un incremento de esta variable en la sangre circulante a través de dicho área aumenta la actividad de las neuronas sensibles a la temperatura, mientras que su descenso la reduce.

Regulación del agua corporal.

El hipotálamo regula el agua corporal por dos procedimientos: 1) originando la sensación de sed, lo que lleva a que el animal o la persona beban agua, y 2) controlando la excreción de agua por la orina. En el hipotálamo lateral está situada una zona denominada centro de la sed. Cuando los electrólitos de los líquidos adquieren una concentración excesiva en este centro o en zonas íntimamente emparentadas con él, el animal contrae un intenso deseo de beber agua; buscará la fuente más cercana e ingerirá la cantidad suficiente para devolver la concentración electrolítica a la normalidad en el centro de la sed.

El control de la excreción renal de agua se encuentra asignado sobre todo a los núcleos supraópticos. Cuando los líquidos corporales están demasiado concentrados, se estimulan las neuronas de estas zonas. Sus fibras nerviosas avanzan  en sentido descendente a través del infundíbulo del hipotálamo hacia la neurohipófisis, donde sus terminaciones nerviosas segregan la hormona antidiurética (también llamada vasopresina). Esta hormona a continuación se absorbe por la sangre y se transporta hasta los riñones, donde actúa sobre los túbulos colectores para aumentar la reabsorción de agua. 

Regulación de la contractilidad uterina y de la expulsión de leche por la mama.

La estimulación de los núcleos paraventriculares hace que sus neuronas segreguen la hormona oxitocina. Esta sustancia, a su vez, aumenta la contractilidad del útero al tiempo que contrae las células mioepiteliales alrededor de los alvéolos mamarios, lo que determina que estas estructuras viertan su contenido a través del pezón.

Al final de la gestación, se segregan unas cantidades especialmente grandes de oxitocina, este fenómeno sirve para favorecer las contracciones del parto que expulsan al bebé. Más tarde, siempre que el bebé succione del pecho de su madre, una señal refleja que viaja desde el pezón hasta el hipotálamo posterior también provoca la liberación de oxitocina, y su presencia ahora cumple la función necesaria de contraer los conductillos mamarios, para expulsar así la leche a través de los pezones de modo que el bebé logre alimentarse.

Regulación digestiva y de la alimentación.

Una región vinculada al hambre es el área hipotalámica lateral. En cambio, su lesión a ambos lados del hipotálamo hace que el animal pierda su impulso de alimentarse, a veces hasta ocasionar una inanición de carácter letal.

En los núcleos ventromediales está situado un centro que se opone al deseo de comida, llamado centro de la saciedad. Si se aplica un estímulo eléctrico sobre esta zona a un animal que esté comiendo, bruscamente deja de hacerlo y manifiesta una indiferencia absoluta hacia los alimentos. Sin embargo, si se produce una destrucción bilateral de esta área, el animal nunca llega a saciarse; por el contrario, los centros hipotalámicos del hambre se vuelven hiperactivos, con lo que experimenta un apetito voraz, que a la larga culmina en una obesidad tremenda. Otra zona del hipotálamo incluida dentro del control general de la actividad digestiva son los cuerpos mamilares; estas estructuras regulan algunos parcialmente los patrones de muchos reflejos de la alimentación, como lamerse los labios y deglutir.


Recomendaciones para el sistema límbico.

  • Estrecha los vínculos con tus hijos. Dedica tiempo para estar con ellos. Estimúlalos a que jueguen espontáneamente con su imaginación, ya sean solos, con sus padres, con otros niños o con las personas que los cuidan. Que jueguen a trepar, chapotear, arrastrarse y girar en un entorno natural, permitiéndoles que dirijan el proceso del juego. Los juegos toscos son buenos para tu hijo y para ti. Déjale que cree sus propios juguetes y evita los de producción comercial totalmente hechos y nada creativos.
  • Lee para ellos y participa con toda tu atención. Anímalos a que inventen de manera creativa sus propios cuentos y a que los actúen.
  • Fomenta y permite que expresen sus emociones de un modo pleno, para pasar después a un diálogo racional si ya tienen entre tres y cinco años de edad.
  • Ponles música fina y armónica. Canta y baila con ellos. Anímalos a que toquen algún instrumento y a dominar un estilo musical.
  • Estimula que haya mucho movimiento y participación con otros niños, para que establezcan reglas de juegos, aprendan a compartir y siembren las semillas de una conducta altruista.
  • Enséñalos a proteger a otras personas, a cuidar mascotas y las cosas en general.
  • Fomenta el sentido del tiempo y de esperar con paciencia las recompensas.
  • Anímalos para que no vean televisión, no usen videojuegos, ordenadores ni teléfonos móviles antes de cumplir ocho años.
  • Proporciónales un ambiente cariñoso y sin grandes tensiones y ayúdalos a modelar una amplia expresión emocional y una estabilidad. Modela su ALEGRÍA.
  • Controla diariamente el estrés que implica cuidar a niños con ejercicios aeróbicos, yoga, natación y otros movimientos de integración.

Regulación central de las funciones viscerales: respiratoria, frecuencia cardiaca, presión arterial, temperatura y vomito. 

Respiración.

Al momento de inhalar por la nariz se potencia la memoria y activamos una respuesta ante los estímulos que generan miedo. Estos efectos desaparecen cuando la respiración se hace mediante la boca. Cuando inhalamos provocamos una estimulación de las neuronas en la corteza olfativa, la amígdala y el hipocampo por medio del sistema límbico. Se compruebo con un estudio que se realizó a un grupo de personas que cuando inhalaban y les mostraban las imágenes la reconocían más rápidamente que cuando exhalaban. Pero estos efectos disminuyeron cuando respiraban con la boca, es decir, que cuando respiraban con la nariz identificaban rápidamente las imágenes  que cuando era con la boca. También tiene que ver la memoria ya que de igual manera les mostraron imágenes para que los memorizarán, y el resultado fue que lo recordaban mejor si las imágenes se veían durante la inhalación.  

Frecuencia cardiaca.

El sistema límbico actúa en la frecuencia cardíaca por medio de la ira ya que es una emoción que incrementa la tensión arterial debido a la secreción de catecolaminas que son sustancias en donde se encuentra la adrenalina. En personas hipertensas es mucho más peligroso ya que la adrenalina aumenta más los niveles de tensión arterial y esto es provoca un aumento de frecuencia cardíaca.

El cerebro se comunica con el corazón por medio del sistema nervioso autónomo ya que él es el encargado de las funciones corporales involuntarias como es la frecuencia cardíaca o la respiración. Este sistema nervioso autónomo está conformada por dos ramas, que es el simpático este actúa ante las actividades que realizan las personas, es decir, en el gasto energético y también participa ante situaciones de estrés y la otra rama es el parasimpático que mantiene al cuerpo en situaciones normales y actúa después de haber pasado por una situación de estrés.

Presión Arterial.

El sistema nervioso simpático cumple un papel muy importante en la función de la presión arterial, la inervación simpática del nódulo sinoauricular del miocardio, del riñón y de los vasos sanguíneos periféricos hacen que este sistema contribuye al control de la frecuencia cardiaca, contractilidad del volumen sistólico y vasoconstricción periférica. Todas las funciones vasoconstrictoras y cardioaceleradoras del sistema nervioso simpático estimulan una serie de cambios importantes que aumentan la presión arterial. El primer cambio se refiere a que casi todas las arteriolas de la circulación sistémica se contraen, lo que provoca que aumente la resistencia periférica total y en consecuencia la presión arterial. El segundo son que las venas se contraen con fuerza lo que hace que la sangre se desplace desde los vasos sanguíneos periféricos hacia el corazón y esto provoca que aumente el volumen de sangre en las cámaras cardiacas. Este estiramiento del corazón trae como consecuencia que el latido sea más potente de este órgano y por lo tanto el bombeo será de mayores cantidades de sangre y de igual manera aumenta la presión arterial. El tercero es que las señales nerviosas simpáticas tienen un efecto directo con el corazón por lo que aumenta la fuerza contráctil del músculo cardiaco y que aumenta la capacidad del corazón de que bombea mayores volúmenes de sangre. Una estimulación potente del corazón bombea aproximadamente dos veces la misma cantidad de sangre que en condiciones normales, lo que provoca que haya un aumento agudo de la presión arterial.

Temperatura.

El hipotálamo mantiene la temperatura corporal controlando la frecuencia respiratoria y sudoración a través del hipotálamo parasimpático y produce el color a través del hipotálamo simpático.

La inhibición de los centros simpáticos hipotalámicos conduce a una vasodilatación, que puede aumentar hasta ocho veces el índice de transferencia de calor a la piel. Todo ello conlleva a una disminución de la temperatura.

La estimulación  del centro anterior disminuye la temperatura mediante la activación de la producción de sudor. Las glándulas sudoríparas están bajo el control del sistema nervioso simpático. El mantenimiento de la temperatura y las reacciones necesarias para conservarla se realiza mediante los impulsos que llegan de los receptores térmicos y de la temperatura con que la sangre llega al hipotálamo, estos impulsos de dirigen hacia la región posterior hipotalámica. La respuesta hormonal a los cambios de temperatura es mediada por el sistema hipotálamo-hipofisario.


Vómito.

El cuarto ventrículo del cerebro recibe el centro el vomitar. El suelo del cuarto ventrículo contiene un área llamada la zona del gatillo del quimioreceptor (CTZ). Cuando se estimula la CTZ ocurre el vómito. Primero las entradas del sistema vestibular del oído interno viajan vía el octavo nervio craneal o el nervio vestibulocochlear y están implicados en el mareo que causa náusea y vomitar. Existe una abundancia del tipo H1 de receptores de la histamina en este sistema que se pueda suprimir por el tipo H1 de antihistamínicos para controlar vomitar inducido por mareo. Luego el décimo nervio craneal o el nervio de nervio vago lleva señales al CTZ cuando el dorso del paso o de la faringe se irrita o se estimula. Esto se llama el reflejo de la mordaza. Después el sistema nervioso alrededor de la tripa o el sistema nervioso entérico también transmiten señales al cerebro vía el nervio de nervio vago. Está vía este sistema que la radioterapia, la quimioterapia y la gastroenteritis activen los receptores 5-HT3 que llevan a vomitar. Y por último los receptores de la dopamina son activados por la tensión y varias condiciones psiquiátricas, llevando a vomitar.


 

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